La parte institucional de mi parto

En la entrada anterior, les conté cómo nació Thiago. El hermoso proceso de casi un día que vivimos con intensidad.
Hoy les voy a hablar de violencia obstétrica. La que lamentablemente sufrimos los tres desde que ingresamos por la puerta de emergencia, hasta que nos dieron el alta 3 días después.
En realidad podría hablarles simplemente de violencia, ya que hubieron algunas acciones que fueron más allá de las intervenciones en mi parto y post-parto. Pero creo que la especificidad es importante para compartir la denuncia y visibilización de algo que se da todos los días, todo el tiempo, sin que muchos se paren siquiera a pensarlo.Como recordarán, llegué a la puerta de emergencia del Sanatorio, con dilatación completa, rotura de bolsa y pujos. Al llegar al Sanatorio, Mario entró a solicitar una silla de ruedas, explicando la situación en que llegábamos. Un camillero salió e ingresamos directamente al consultorio de emergencia de ginecología, donde nos recibieron dos personas, supongo que enfermeras o parteras, ya que no se presentaron. Les volvimos a expresar que el nacimiento era inminente. Al ver que el ginecólogo de guardia se demoraba, les solicitamos que dejaran entrar a nuestra partera, que aguardaba afuera, para que siguiera acompañándonos hasta que el médico llegara. No hubo respuesta. Una de ellas tomó algunos datos en una planilla y se retiraron, dejándonos solos.
No entendíamos por qué no se nos atendía. Mis pujos recomenzaron y grité. Ahí sí volvieron las mismas dos personas, corriendo y gritándome “Esto es un sanatorio, acá no se puede gritar”. Les expresé que no podía controlarlo y entonces, cambiando el tono a uno muy condescendiente, me dijeron “si gritás le sacás el oxígeno a tu bebé”. Les dije que sabía que eso no era cierto.
En ese momento ingresa la ginecóloga (la única que se presentó, de TODO el equipo que nos atendió hasta subir a la sala). Me pide que me traslade de la silla de ruedas a la camilla para inspeccionarme. Vuelvo a repetirle que mi hijo nacería pronto y le relato todos los síntomas de haber ingresado en el período expulsivo. No me presta atención. Me subo a la camilla SIN AYUDA y una enfermera, al retirar la silla de ruedas, nota que está mojada (con líquido amniótico). Pregunta: “qué es esta agüita?”. En ese momento comprendimos, que no nos habían creído, y por eso no se habían apresurado en llamar a la doctora. Me enojé y le manifesté “te dije 3 veces que había roto bolsa!”. Nuevamente, nadie respondió.
La doctora me inspecciona y comprueba que efectivamente, a Thiago le faltaba muy poquito para nacer. Pide que traigan otra camilla con ruedas para llevarme a la sala de parto. Nuevamente me cambio de camilla sin ayuda. Vamos a la sala de parto (que eufemísticamente tenía un cartel que decía «Sala de nacer») y vuelvo a pasarme a la camilla de partos sin asistencia.
En ningún momento me consultan si quiero parir en posición supina. Simplemente me hacen acostar en posición ginecológica, con las piernas hacia arriba y restringiendo mis movimientos. Todos se mueven a mi alrededor preparando todo, mientras Mario debe salir para hacer el trámite de ingreso y cambiarse. Me colocan un monitor para los latidos de mi bebé. Me realizan una episiotomía sin consultarme ni informarme, obviamente antes de que el bebé corone.
Cuando está “todo pronto” me indican que empiece a pujar (como si los pujos se pudieran acomodar a las necesidades del equipo de estar listos). Obviamente, entre el enojo, los nervios, los cambios de camilla, etc., los pujos se habían detenido momentáneamente. Intenté hacer fuerza de todas formas, tratando concientemente de imitar la dirección de la fuerza del pujo. La persona que estaba parada a mi derecha (imagino que era la pediatra, ya que cuando nació Thiago se fue con él), le dice a la ginecóloga: “está haciendo mal la fuerza”; sin dirigirse a mí ni explicarme cómo “debía” hacer la fuerza. Sigo intentando, no puedo evitar gritar (en realidad más que un grito es una exhalación sonora) al final de cada esfuerzo. Vuelven a insistirme que no grite, que le saco oxígeno al bebé, y que “pierdo fuerza” al gritar. La misma persona mencionada anteriormente me dice que si no hago bien la fuerza, me van a tener que dar oxitocina, ya que el bebé tiene los latidos enlentecidos, y el líquido amniótico era meconial. Yo SABÍA que es normal que los latidos bajen un poco al ingresar el bebé en el canal de parto. Y había visto el líquido amniótico; era color verde claro, “agua de mate”. No era granuloso ni espeso, por lo que el meconio era viejo, no actual. Mi bebé NO estaba sufriendo. Pero no tengo fuerzas para discutir todo esto, sólo expreso que NO quiero oxitocina. Sigo pujando, ahora sí vuelven los pujos involuntarios, aunque no los siento con tanta intensidad debido a la posición supina y las piernas hacia arriba.
Finalmente Thiago nace a las 20:31. No lo siento salir. Lo colocan sobre mi abdomen, todo envuelto en telas gruesas, no puedo verlo ni tocarlo y pido que me permitan hacerlo, apenas le descubren un poco el rostro e inmediatamente se lo llevan. En ningún momento me informan o consultan sobre el corte de cordón, lo hacen inmediatamente al nacimiento. Comienzan a realizarle las rutinas de recién nacido. Mario necesita descansar y se acuesta en el piso. Una enfermera comenta “salió flojito el padre”.
Desde la camilla siento que Thiago llora, yo estoy ronca por el esfuerzo de retener los gritos en la garganta así que le pido a Mario que le hable. Desde el piso comienza a hacerlo y Thiago se calma. Fue un momento mágico, íntimo a pesar de todo.
Mientras tanto, la ginecóloga aguarda el alumbramiento, explicándome (por primera vez) qué era lo que yo sentía cuando se lo consulté. Luego de salir la placenta, me la muestra y comienza a coser la episiotomía. Siento dolor y se lo digo, me dice “Te estoy cosiendo la episiotomía (en ese momento me entero de que la había hecho), no te puede doler, si te puse anestesia!”. Le insisto varias veces que siento dolor en cada entrada de la aguja y finalmente accede a aplicarme más anestesia. Termina de coserme, realiza alguna anotación en una planilla, me aclara que me deja indicado un analgésico por si lo requiero y se retira. El resto del personal sigue con mi bebé, y acomodando todo el material utilizado, etc. Se van retirando todos. Algunos me felicitan.
A las 21:30, UNA HORA después de nacido, la última enfermera me trae a Thiago, ya vestido, y me indica cómo colocarlo al pecho, haciendo pinza con mis dedos en mi seno “para no asfixiar al bebé”. Él se prende y comienza a mamar, ella también se retira. Quedamos solos. Un buen rato después, vienen a buscarnos para subirnos a sala.
Una vez en la sala, ingresan distintas enfermeras en distintos momentos. En varias oportunidades solicito el analgésico que indicó la ginecóloga ya que comienzo a sentir mucho dolor en mi periné. Me dicen que sí pero no me lo traen. También menciono que estoy sin cenar y solicito algo de comer, no pretendo una cena porque no es horario pero tampoco me traen nada. En otro momento comento que hace muchísimo calor en el piso y que mi bebé está muy abrigado. Me dicen que “el bebé tiene que estar tan abrigado como si un adulto estuviera sudando”.
Recién a las 2:00 am, con el cambio de turno, vuelvo a reclamar y me traen una gelatina y una crema, y un comprimido de Novemina.
Algunos puntos a destacar en lo relatado hasta acá:

  • Me resultó absolutamente indignante y humillante que no creyeran en lo que manifestamos al entrar, sobre lo avanzado de mi parto. Conozco mi cuerpo, soy un adulto responsable y pensante que se informó y preparó muy bien para lo que me iba a suceder, teniendo más que claro que el parto es un proceso normal y fisiológico y para nada un “problema de salud”.
  • Cada mujer debe poder elegir la posición para parir en que se sienta más cómoda y pueda realizar el esfuerzo físico inherente de forma más eficiente. El equipo de salud debe velar por esto, en vez de minar la autoconfianza de la mujer en su propio cuerpo y subestimar la capacidad natural de parir que todas tenemos.
  • El uso de amenazas para lograr que me “adapte” a lo que el personal de salud considera “correcto” me ofende a todo nivel. Soy una mujer en el momento más pleno de su vida, no un perrito al que enseñar a usar una correa. Eso, sin entrar en discutir si lo “correcto” es tal (que en este caso, no lo era).
  • La realización de episiotomía de rutina, sin consultarme ni informarme, atenta contra mis derechos como humana, como mujer y como usuaria de un servicio de salud. Además, justamente por ser de rutina, se efectuó sin evaluar si era realmente necesaria. Y por no esperar a que el bebé coronara para hacerla, se hizo un corte mucho mayor al que podría haberse necesitado. La OMS afirma que “El uso restrictivo de la episiotomía en partos vaginales sin complicaciones, en oposición a la episiotomía de rutina, se asocia a un menor riesgo de traumatismo perineal posterior y necesidad de sutura.” También en las Normas para la atención del parto del MSP, se expresa que dicha atención “deberá ser respetuosa de los procesos fisiológicos minimizando el intervencionismo a aquellas acciones de beneficio comprobado”. Y en el mismo texto, se afirma que “La mujer deberá estar informada del proceso que está viviendo, las mejores prácticas de salud durante este período para ella y el feto y consentir los tratamientos y procedimientos, teniendo amplia participación en el proceso de decisión”.
  • Es de destacar que entre que ingresé y nació mi hijo, transcurrieron TAN SÓLO 30 MINUTOS. Todavía no logro entender qué más pretendía la persona que me amenazaba con la oxitocina. Las normas MSP citadas anteriormente afirman que “Si (el parto) evoluciona con normalidad no tiene que administrarse oxitocina ya que su utilización no está exenta de riesgos. La indicación más frecuente de esta droga es:
  1. cuando existe distocia de la dinámica uterina que no permite el progreso de la dilatación y/o el descenso de la presentación,
  2. cuando se debe inducir el trabajo de parto ya que no ha comenzado el mismo en forma natural.”
  • Luego de nacido mi hijo, nuevamente intervienen sin consultarme ni informarme: le realizan un clampaje inmediato. Mi bebé no estaba deprimido ni había ninguna otra situación de riesgo que hiciera necesario separarlo de mí en forma precoz.
  • Apenas me permiten verlo mientras lo secan y se lo llevan, desoyendo las normas del MSP que afirman: “Este es un momento fundamental para estimular el apego madre-hijo-a a través del contacto piel a piel y si la situación del niño/a lo permite debe estimularse la succión a pecho directo”. Demoran una hora en traérmelo. Es evidente que para el personal importó más terminar rápidamente con todas las rutinas para poder retirarse, que esperar a que mi bebé hiciera el contacto con su madre y estimular naturalmente el reflejo de succión.
  • La negación y minimización del dolor (al coserme la episiotomía, y luego al negarme el analgésico) constituye una prueba mas de la violencia obstétrica que se ejerció contra mí.

Continuando con el relato de la internación, el viernes transcurre sin mayores incidencias. Continúo con mucho dolor en la herida de la episiotomía. Thiago evoluciona normalmente. Sigue muy abrigado y se duerme a los pocos minutos de mamar. Le ofrezco el pecho cada vez que me lo parece y estoy 100% disponible para él. Cuando las enfermeras me preguntan si “se prende bien”, contesto afirmativamente, si bien continúo usando la posición que me enseñara la enfermera en la sala de parto. Comento que se duerme y me indican que debo despertarlo, pero sin darle mayor importancia al tema. En algún momento, una enfermera me comenta que si ingresé el jueves, probablemente el sábado me dieran de alta.
El sábado por la mañana, al llegar el control pediátrico a la sala, constatan que mi bebé descendió 180 grs. de peso y tiene 38,1º de temperatura rectal. Me informan que el descenso es preocupante (si bien  todavía restan 220 grs. de margen para llegar al 10% de su peso al nacer) y que está demasiado abrigado. Explico que está así de abrigado porque así me lo indicó el personal en los días anteriores. Me dicen que lo deje casi desnudo. La enfermera que asistía al pediatra, es además la asesora de lactancia. Le comento que mi bebé se duerme al mamar y concluyen que por eso es el descenso de peso (sin considerar que aún está dentro de los límites normales), además de la fiebre provocada por el excesivo abrigo. Me angustio mucho, ya que en las 36 horas de vida de mi bebé he recibido indicaciones erróneas. La asesora se queda en la sala con nosotros para corregir la postura de amamantamiento, que fue evidentemente enseñada por una enfermera sin ninguna formación en lactancia. Me trae una almohada para facilitar la misma, logramos que Thiago se prenda al pecho mientras estoy sentada en el sillón y se retira.
Poco después se presenta la ginecóloga de guardia para controlarme. Le pregunto si ese día nos darían el alta y me contesta de muy mal modo que cómo me quiero ir, si todavía no hicieron 48 horas del parto. Le expreso que una enfermera me dijo que era posible y no me responde. Me indica que me acueste en la cama para inspeccionarme. Comienzo a levantarme lentamente, ya que la episiotomía me sigue doliendo muchísimo y no logro sentarme, acostarme ni moverme normalmente. La ginecóloga me increpa “si no te apurás para que te controle, cómo querés irte hoy?”. Le explico que debo moverme así porque estoy muy dolorida. Me responde con tono despectivo: “Te duele la episiotomía? Imaginate si fuera una cesárea!”. Noto que es imposible dialogar con esta profesional y no respondo.
Por la tarde, y por primera vez desde el ingreso, logramos dormirnos los tres; mi esposo en el sillón y mi bebé y yo en la cama. En determinado momento ingresa una enfermera, me despierta y me dice que tiene que llevarse a mi bebé porque la pediatra dejó indicado que había que controlarle la temperatura. Estoy todavía somnolienta y no reacciono, permitiendo que se lo lleve. No me indica adónde. Pasados unos minutos reacciono y me doy cuenta que podría haberlo controlado en la habitación como hacen siempre, sin ser necesario separarlo de mí. Me levanto y salgo a la planta. Luego de varios minutos encuentro a otra enfermera que me indica dónde es la nursery (la habitación NO TIENE NINGUN CARTEL INDICADOR). Golpeo y me dicen que aguarde unos minutos más, sin explicarme por qué tienen que seguir con mi bebé tanto rato. Finalmente me entregan a mi bebé explicándome que “Como estaba con hambre le dimos un poco de complemento”. Al recibirlo me echo a llorar y me dicen: “No es para tanto, no te lo íbamos a robar”. Estoy tan anonadada por recibir una agresión tras otra que nuevamente no respondo.
Durante todo el día sábado y la noche del sábado al domingo, continúo recibiendo opiniones y mensajes opuestos de lo que debo hacer para que mi bebé mame bien, de parte de las distintas enfermeras que pasan por mi habitación. Que pida complemento; que mejor sólo teta; que 15 minutos de cada lado; que a demanda; que lo despierte; etc., etc.
El estrés y la presión hacen que sienta que no estoy haciendo bien las cosas y el domingo solicito a la asesora de lactancia nuevamente. Comprueban que la temperatura de Thiago sigue normal y que sólo ha descendido 30 gramos más. A estas alturas lo único que quiero es irme a mi casa para poder tranquilizarnos y dedicarme a él sin intervenciones que interfieren en vez de ayudar.
Luego de llegar a casa, establezco una lactancia exitosa. Thiago logra un peso excelente (en 2 días aumenta 200 grs.) con pecho directo exclusivo y a demanda. Actualmente es un bebé sano y feliz que se desarrolla normalmente y nos llena de alegría cada día. Lamentablemente no puedo decir que es “gracias a” la mutualista  sino más bien “a pesar de”.
La herida de mi episiotomía, si bien “está perfecta” según cada ginecólogo que me controla en el puerperio, sigue doliéndome durante más de dos meses. Aún hoy me molesta al higienizarme, y las relaciones sexuales son menos satisfactorias y frecuentes de lo que desearía. Expreso este problema en cada control ginecológico, pero nunca es tenido en cuenta como tal.

Considero que todo lo relatado excede la especificidad de la violencia obstétrica, pero la incluye en todos sus niveles. Se realizaron intervenciones sin consultarme que no eran probadamente necesarias ni eficaces. Se me maltrató verbalmente de varias formas (amenazas, mentiras, comentarios fuera de lugar). Se menospreció la importancia y el valor de mis emociones y decisiones. No se respetaron mis tiempos ni los de mi bebé en cada proceso normal y sano que debía suceder. Mi salud sexual y reproductiva se vio menoscabada, en vez de defendida, por el personal y la institución que representan. Al recordar todo lo ocurrido me doy cuenta que mi posición tal vez debió ser más activa, no tanto de «dejarme hacer». Pero sigo absolutamente convencida de que no debería ser así. Yo no debería preocuparme por que no me hagan algo que no quiero. A nadie se le ocurre sacarme el apéndice sin que yo me entere, o sin explicarme cómo va a ser. Por qué sí se hace con las intervenciones obstétricas? En dónde está escrito que las mujeres debamos ser tratadas poco menos que como débiles mentales?

Lo mas alarmante de todo, es que todo lo que me ocurrió, fue de rutina. No fue producto de una agresión personal ni un ensañamiento contra mi familia por algún oscuro motivo. Todas las acciones fueron realizadas por personal de salud en forma naturalizada. Lo cual me hace cuestionar, cuántas mamás son agredidas de esta forma por día? Cuántas mujeres sin la información de que yo dispuse, se convencen de que los demás saben más que ellas sobre su cuerpo? Cuántas permiten, en aras del bienestar de su bebé, que se las maltrate y se les menoscabe en su capacidad maternante? Cuántas lactancias se ven malogradas, ya no sólo por la omisión de apoyo, sino por intervenciones rematadamente erróneas?

Espero con todo mi corazón, que si hay otro parto en mi vida, el relato sea mucho más feliz…

14 Comments

  1. Y lo peor del asunto es que de estas historias hay tantas como mujeres han parido!!!!!!!! Nunca voy a entender por que motivo los profesionales quieren dirigir los procesos naturales como lo es en este caso un nacimiento. Pero lo peor del caso es que esto no se termina con el nacimiento por que luego viene la hermosa etapa de los controles del bebe a la que deberíamos de dedicarle un apartado!!!!!!!!!!!!!!!!! Por suerte cuando ese momento llega una esta mucho menos vulnerable y puede defenderse un poco mejor!!! Luego viene el momento en el cual aparecen otros profesionales como psicólogos, psicomotricitas, maestros et etc y todos pretenden decirnos como debemos criar a nuestros hijos!!!!!!!!!!!!!! Es genial por que parece una historia de nunca acabar.
    Mi hijo mayor (Lean) que hoy tiene tres años, decidió dejar los pañales a los 20 meses y uso la mema hasta los dos años y medio. En el control de los 24 meses (momento en el cual ya esperábamos a Jose, la pediatra me pregunta si toma mema y le respondo que sí, a lo que ella contesta «se la sacas hoy mismo»!!!!!! Por supuesto ignore su comentario fuera de lugar y le comente luego lo de los pañales, a lo que responde ¿pero por que le sacaron los pañales tan rápido, si hay que empezar con el proceso a los 24 meses? Entonces intento explicarle que nosotros no se los sacamos, que el resolvió dejarlos, ya que obviamente le molestaban, por lo cual cada vez que podía se de sacia de ellos y pedía para ir al baño!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Claro esta que esa señora no creía que mi hijo fuera un ser pensante y mucho menos que pudiera decidir nada por lo cual nuevamente desvié el tema y seguí con la consulta. Cuando salí de ahí tenia una bronca terrible y no podía entender como esa mujer que no me conoce ni a mi ni a mi hijo ni a mi esposo se creía con derecho a darme ordenes y lo que es peor, de decirme como debía criar a mi hijo. Por supuesto que nunca mas consulte con la Sr. de igual forma, no hay a donde correr por que este no es un problema personal, si no mas bien que se corresponde con lo que creemos social mente aceptable, lo que agrava aun mas el problema.

    1. totalmente de acuerdo nati, los médicos confunden mucho su función. el paternalismo es dominante. pero como vos decís, después una está mucho mejor armada. la violencia obstétrica se agrava por ser violencia de género (incluso cuando la mayoría del personal de salud es femenino, x no decir el 100% como en mi caso), y porq te agarra en uno de los momentos más vulnerables de tu vida. creo que se aprovechan de eso…

  2. Te cuento un poquito de la agresión que sufren las mujeres ( en muchos aspéctos en este hermoso pais donde vivo) pero sobre todo al momento del parto.. sabés que Mexico es el país donde se realizan mas cesáreas en el mundo??, bueno sabés que trabajo en un hospital, y veo la cosa desde adentro, qué pasa, los medicos cobran mas a las instituciones por cada cesárea ( que siguen siendo verticales acá ) que en un parto natural, por lo que cada mujer entra al hospital derechito a quirófano para » sacar » al bebé y no para que salga como debería, y asi es en instituciones privadas como públicas… terrible, yo lo había notado por conocidas y compañeras de trabajo que han parido y todas pasaban por cesáreas y no entendía porqué… digo.. porque motivo no paren normalmente..??, además la media de peso de los bebés acá (que tampoco entiendo porqué, es de 2 k, si nace una criatura de 3 o mas kilos es raro o la madre es diabética)…. no me cabía en la cabeza, pués ya supe porqué, la verdad es lamentable, y lo mas triste es que no se quejan!!!, ni que hablar de la lactancia, acá se les prohíbe amamantar, hay muy pocas que lo hacen, todas salen del hospital con su latita de formula y el estado incluso las regala para fomentar la alimentación «comercial» ya que les dicen que es mas fácil saber exactamente cuanto come el bebé que con la teta.. lo que me llama la atención y habría que investigar es el motivo por el que tantos bebes son diagnosticados con intolerancia a la lactosa, y problemas digestivos, es raro, y creo que debe ir de la mano con la falta de alimento natural desde el momento del nacimiento…… es de locos por acá también como podrás ver.. y uno de los motivos por el que no me he animado a traer una criatura al mundo en este pais, que en muchos aspectos tanto me ha dado…
    Claus

    1. ay clau qué tremendo! sabía lo del índice de cesáreas, si. pero todo lo que contás sobre la lactancia es terrible, acá y en otros países está prohibido que desde los centros de salud se promueva la lactancia artificial.
      no hay posibilidades de partos más respetados? en forma privada?
      si no venite a parir acá 😉
      besos y gracias x comentar!

  3. la verdad es terrible… en el Hospital donde trabajo (que es donde los mas ricos y famosos se atienden).. es cariiiisimo (una cesárea debe andar mas o menos en 5 mil dólares y el honorario médico aparte)pasa exactamente lo mismo, han hecho congresos sobre el tema y en la web publicitan sobre la lactancia materna, reparten folletos y todo el asunto, ´pero cuando la mamá recién se hospitaliza nosotros preparamos todo el paquete para el bebé…y a todos los bebés les toca lo mismo… pañales, biberones, vit k, etc y fórmula, para todos y cada uno de los bebés, durante la internación les llevamos la formula liquida 4 veces por día sin solicitud previa, o sea, es la politica del hospital y la forma en la que se le alimenta mientras esté ingresado, también está el otro asunto, hoy en día las mujeres trabajamos… y el estado no las apoya en absoluto, acá la maternal, es de 40 días antes y 40 días después del parto… listo, eso es todo, no hay medio horario hasta que el bebé tenga 6 meses ni facilidad para amamantar… trabajes donde trabajes y las vacaciones anuales para todos es de 6 días al año que se incrementa 2 días por cada año trabajado, entonces las madres por lo general tienen licencia de 40 días antes del parto y 46 después, lo que dificulta muchísimo si querés amamantar, eso si, si sós empleada el estado te da 600 dólares una sola vez por cada crío que tengas..un tipo de asignación (siemrpe y cuando tengas al menos un año trabajando).. yo lo veo como una agresión tras otra… más bién, cuando tenga que parir me voy al paicito (eso sí va a estar difícil con los 6 días de vacaciones al año que tengo… porqué pensás que no he ido a conocer a Thiago hermoso…jaja)

    Besos
    Clausss

    1. cuánto falta por luchar… por suerte cada vez somos más las que nos damos cuenta que queremos algo distinto. abrazo clau!

  4. Me sentí muy identificada con tu historia Mariel. La historia de mi episiotomía fue exactamente igual a la tuya.
    En la puerta de emergencia tampoco me creyeron nada, yo llevaba 14 horas de trabajo de parto y la ginecóloga (que no dejó que entrara nadie conmigo a la emergencia) decía que recién había empezado, entre otras groserías y cosas desubicadas. Y eso que yo estaba pujando.
    Por suerte la guardia que me tocó no fue tan terrible. Claro que la episiotomía me la hicieron igual, y también me sacaron la placenta a la fuerza.
    Ah, y la violencia obstétrica conmigo empezó antes, porque el día anterior en el control ginecológico la dra me hizo un tacto (no sé por qué me dejé hacerlo, la dra. parecía muy segura de su importancia) y me decoló membranas sin mi consentimiento… a las dos horas perdí tapón mucoso y cinco horas después tenía contracciones dolorosas. Y eso fue 10 dias antes de mi fecha probable de parto… en fin, ya contaré la historia entera como lo hiciste vos en algún momento. Todavía no he tenido ganas de hacerlo. Saludos!

    1. Gracias por tu aporte Karen! Sí, seguro que como las nuestras hay miles de historias…
      Para mí fue sanador contarlo, y presentar una carta a la institución detallando lo mismo que relaté acá. Obviamente que no dieron pelota, pero a mí me sirvió para no otorgar callando… Ojalá cada una pueda sanar sus heridas de la forma que lo necesite. Y más ojalá aún, que en un futuro ninguna tengamos que sufrirlas…

  5. Hola Mariel, hoy descubrí tu blog y me gustó mucho. Este post la verdad me aterró.
    Yo estoy de 7 meses y acá los partos son únicamente en el hospital. Hasta ahora todos tienen buenas referencias del lugar, pero igual me da un poco de miedo.
    Por lo pronto, siento que tuve muy poca información durante este tiempo, las cosas que se son porque me las contaron, o porque averigué yo, pero los doctores que me atendieron (y fueron por obra social en centros médicos), más que pesarme y tomarme la presión no hicieron.
    A esta altura de mi embarazo no se ni dónde se toman las clases de pre parto, y creo que ya debería haberlas empezado, pero no se cuando.
    Cada vez que voy al hospital a averiguar algo, me dicen que tengo que ir en otro horario porque a la hora que yo salgo del trabajo no hay nadie para informarme nada, así que tengo que pedir para salir antes sólo para consultar cosas.
    Una vez tuve contracciones cada 15 minutos, a las 25 semanas, y me tuvieron una hora esperando en la guardia del hospital. Me sentí desprotegida y con miedo.
    En fin, espero que de aca en adelante todo siga mejor, porque como vengo hasta ahora me siento bastante abandonada 🙁
    Te mando un beso grande!

    1. Hola Chivi! Bienvenida! Ya chusmeé un poco tu blog 🙂
      Vi que sos de Argentina pero no conozco la localidad. Te recomiendo que busques, si vivís cerca de Buenos Aires, a Las Casildas. Es una agrupación alucinante que tiene de todo: grupos de embarazadas, grupos sobre violencia obstétrica, talleres de crianza… Si no estás cerca, igual contactalas, capaz que te pueden sugerir algo o alguien que esté cerca tuyo. Las mamás no tenemos que estar solas!!! Vivan las tribus 2.0!!! 😀
      Con respecto a las clases de parto… mirá, depende. Yo tuve en la obra social, 3 clases, que no sirvieron absolutamente para nada. Y por otro lado, hice una preparación en un grupo (pagando claro, pero valió la pena). Eso fueron 10 clases. Así que arranqué en la semana 30. La verdad, fue maravilloso. Si tenés posibilidades de hacer algo así, lo recomiendo. Pero si por tu zona sólo encontrás las típicas clases de «respirá así» «las contracciones cada 5 minutos» y nada más, como que no ayuda mucho.
      Y con respecto a la violencia obstétrica… puffff. Qué decirte… yo sentí que iba bien preparada, y me recontrajodieron igual. El poder médico hegemónico es tan grande, que en ese momento te avasallan, justo cuando estás más vulnerable. Se aprovechan de eso. Pero estás a tiempo de hacer cosas todavía. Informate a full. Seguí preguntando y preguntando hasta que alguien te responda. Buscá las normas de atención obstétrica que rijan en tu provincia, y leételas a fondo, mostrales que conocés tus derechos. Pedile a tu pareja o a quien te vaya a acompañar en el parto que haga lo mismo, para que te apoye también.
      No se me ocurre más de momento, pero estoy acá si puedo ayudarte en algo más. Besos!

  6. son tantas y tantas historias similares, mi experiencia no fue tan mala, simplemente porque le pague a mi ginecóloga para que me asistiera, osea no me hablaron mal, me guió y acompañó hasta con cariño, ella,las enfermeras y resto del personal es otro cantar. Aún así cuando llegué a la urgencia tb con rotura de membranas y dije que tenia pérdidas tampoco me tomaron enserio, no rompiste nada me dijo el dr, y si claro dejé un charco en la camilla que se ve era una ilusión optica.
    Me pusieron oxitocina sin mucha consulta previa y tb me hicieron episiotomia sin preguntar nada. Y ni hablar de la lactancia, todos opinaban coasa distintas, incluso opuestas a lo que nos habian dado en el curso de pre parto que brinda la misma institución, incluso una de las enfermeras me dijo muy convencida que mi hija iba a necesitar chupete y le fabricó uno con una tetina de mema!!!! por suerte tengo una hermana mayor que ya había pasado cosas similares, había buscado informacion sobre todo lo que nos iba a pasar en el parto, puerperio, lactancia. se lo que es mejor para mi hija y ya que no pude decidir muchas cosas de mi parto por lo menos no permití que este sistema interviniera en nuestra lactancia, mi hija tiene 7 meses y NUNCA uso un chupete, mama cada vez que quiere y me da lo mismo lo que digan sobre las horas correctas y todas las recetas de vida que intentan vendernos.
    Quizás nos cueste mucho que las cosas cambien y que las instituciones brinden un servicio que realmente respete este momento tan increíble, pero nos tenemos y podemos ayudarnos, informarnos, contenernos. Gracias por este espacio

    Ire

    1. bienvenida Ire, y gracias por comentar! la verdad que hay una historia que contar en cada parto, y lamentablemente, muchas no son tan lindas como debieran.
      me alegro de que tu parto no haya sido «tan malo», el mío tampoco lo fue, soy conciente de que hay historias mucho peores. en realidad, lo que nos pasó a vos y a mí roza lo normal. y eso es lo tremendo, porque todo esto también es violencia. pero como siempre, nada va a cambiar si no tomamos el toro por las astas.
      estoy cada vez más convencida de que la información, la solidaridad y la contención entre nosotras nos empodera. al menos, yo estoy segura de que si hay otro parto en mi vida, voy a ir mucho mejor preparada 😉

  7. […] Seguramente conozcan miles de historias sobre esta violencia que se ejerce silenciosamente en cada minuto. Aquí les dejo la mía. […]

  8. […] mi caso, sentí que me robaron mi parto. A vos te […]

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