sueño infantil y fusion emocional

El sueño de bebé y mamá: un lugar más para estar fusionados

sueño infantil y fusion emocional

 

Quienes hayan leído entradas anteriores saben que por suerte, Thiago nunca tuvo grandes dificultades con el sueño. El colecho fue nuestro gran salvador cuando ya estábamos agotándonos del esfuerzo para dormirlo después de cada teta, y desde entonces dormimos felices como perdices.
Pero… desde hace unos diez días, comenzamos con una rutina tan desconcertante como agotadora. Después de dormir bien las primeras dos o tres horas de la noche, comenzaba a quejarse dormido, moverse, patear, incluso algún sollozo. Todo esto duraba unos segundos, entre que yo o el papá nos despertábamos, intentábamos acomodarlo, o le ofrecía la teta. Se calmaba, y a los diez minutos vuelta a empezar… y así, hasta que amanecía.
Además de que el cansancio iba en aumento, y por lo tanto también la irritabilidad, comenzamos a preocuparnos. Tenemos presente que el llanto infantil siempre intenta comunicar algo, y no entendíamos qué.

Qué pudimos hacer

Poco a poco, leyendo sobre Sueño infantil (les recomiendo MUCHO a Rosa Jové), conversando con amigos, y entre nosotros, logramos «bajar la pelota al piso», contactar con lo que sentíamos, intentar trabajarlo…
Sólo eso, fue el primer paso fundamental. Si bien Thiago tiene 13 meses ya, la fusión emocional sigue presente. De modo que una vez que nos hicimos cargo de que algo pasaba, y comprendimos su intención comunicativa, él ya no tuvo la necesidad de seguir remarcándolo. Por otro lado, nos hizo estar más atentos y responsivos a sus cambios y necesidades, tanto durante la noche como en el día. Esto redunda siempre en un descenso de la ansiedad para el bebé; ya no debe asegurarse de que estemos ahí para lo que necesite.

Qué cosas están pasando entre los 8 y los 24 meses?

La separación sigue su curso y su elaboración:

  • El poder desplazarse les va dando más independencia (primero con el gateo y luego la marcha), estimulando sus ganas de explorar el mundo.
  • La afirmación de la alimentación por sólidos, va también paulatinamente, llevándolo hacia el destete natural (que ocurrirá en algún momento, aunque la vecina nos diga lo contrario 😉 )
  • El lenguaje va haciendo aparición muy progresivamente, cada vez comprenden más y logran hacerse entender con gestos o con sus primeras palabras.
  • Posteriormente (casi siempre entre los dos y los tres años, pero es perfectamente normal si ocurre después) se adquiere también el control de esfínteres.

[well]Todos estos logros, que comienzan sí o sí por una maduración neurológica y continúan con el desarrollo particular de cada bebé y familia, conllevan un gran desgaste de energía durante su aprendizaje. Y también, una importante carga de frustración mientras se adquieren.[/well]
Muchas veces, la única posibilidad de descargar esta frustración es durante la noche, en el sueño. También los sueños o incluso pesadillas, pueden ayudar a asimilar las emociones del día.

Durante el día también puede haber descargas, pero es muy difícil para ellos expresarlas y controlarlas, no saben lo que les pasa y se asustan. Y desde el mundo adulto, no siempre podemos o sabemos apoyarlos; nosotros mismos tenemos grandes dificultades en manejar nuestras «emociones negativas», y por lo tanto nos cuesta mucho hacerlo en la crianza de nuestros bebés.
Por otro lado, si bien la independencia es un logro deseable, en un principio genera mucha ansiedad, o temor incluso. Todos necesitamos sentirnos seguros de que hay un buen colchón donde caer, antes de dar un salto, no?

La separación para la mamá

Anoche, la primera noche en que Thiago volvió a su sueño «normal», luego de que hiciéramos todo ese proceso de comprensión que les conté, me desperté luego de un sueño muy revelador, y tuve uno de esos momentos de conciencia elevada que son frecuentes en el puerperio.

Me quedé despierta un buen rato, sin lograr conciliar el sueño. Es obvio que algo se desanudó: en estos días, había algo que yo necesitaba reflexionar y no lo estaba viendo; Thiago tal vez se aseguraba de que yo me despertara para poder hacerlo…

Cuál fue esa revelación? Tal vez algo muy obvio: Es importante tener en cuenta que como mamás, también estamos procesando la separación de nuestros bebés.

Nuestros pequeños están creciendo, y se alejan cada vez más de nuestro vientre. Ahí donde toda protección estaba dada. Ya no podemos cuidarlos tanto, nos alegra y emociona enormemente verlos aprender cosas nuevas pero también duele, debo reconocer, saber que ese bebito chiquito ya no está más.

Poco a poco también nosotras vamos regresando a la vida «normal», adulta, llena de responsabilidades, y también añoramos esa fusión. Personalmente me doy cuenta que mi mayor temor es no percibir que mi chiquito me necesite por estarme alejando. Aunque ese alejamiento sea necesario.

Seguiremos pues, aprendiendo, y amando cada enseñanza que nuestro pequeño maestro nos ayuda a abrazar.

 

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