Psicóloga sin consultorio

Cómo están después de tanto tiempo?

Hoy vengo a dejarles una reflexión, sin mucho orden ni concierto como suelen ser las mías 😀

Resulta que hoy hacen 14 años que me recibí como psicóloga. Y se me dio por mirar el camino recorrido… y bueno, me dieron ganas de compartirlo.

Psicóloga sin consultorio

Catorce años parecen un montón, y a la vez no es tanto. No me considero de vuelta de nada, y sigo aprendiendo todos los días.

Pero si hubo algo que claramente cambió la forma en que veía mi rol profesional, fue la llegada de Thiago.

Antes de ser mamá, tenía mi consultorio, mis pacientes… cada tanto hacía algún taller… siempre mirando al mundo adulto, ayudando a sanar heridas viejas, o al menos a resignificarlas…

Conocía la mirada reichiana de la infancia por supuesto, pero no veía la posibilidad de trabajar desde ahí.

Y luego nació Thiago.

Y ya no pude ver mi trabajo de la misma manera.

Una sensación de futilidad me invadía cuando escuchaba a los adultos hablar de sus problemas. «Qué estoy haciendo acá?» «Qué puedo hacer para que estas heridas no vuelvan a sucederle a otro futuro adulto?»

Seguramente, mi vivencia de mi propio puerperio, y todo lo que eso conlleva, tuvo que ver. Un poco sabiendo, un poco sin darme cuenta, me sumergí en el océano de mis propias heridas infantiles.

Y seguro me equivoqué mucho: quise «evitar» que Thiago sufriera lo mismo que yo. No pudiendo ver que Thiago tenía que vivir SU historia, no la mía. Que él no había llegado para que yo sanara nada. Y que si me paraba desde mis heridas, poco podría apoyar su propio camino.

Pero también tuve muchos, muchísimos aciertos. Empecé a darme cuenta de que mucha de mi formación estaba desactualizada, sin base científica. Que mucho de lo que se repetía en la Facultad -que se sigue repitiendo- eran simples prejuicios culturales, transmitidos una y otra vez.

Releí a Reich, y a quienes lo siguieron, esta vez desde otra perspectiva.

Me sumergí en la «moda» de la Crianza con Apego, y me di cuenta que Reich fue pionero. Que la respuesta a mis interrogantes estaba ahí, en acompañar a Thiago como mamá, y a otras familias como psicóloga, descubriendo el camino con cada paso dado.

Sentí la necesidad de formarme en Lactancia y en Porteo. Comencé también a formarme en Prevención.

Y finalmente, luego de mucho pelear con mi propia imagen de lo que era una psicóloga, cerré el consultorio.

Este no es un camino lineal, claro. Hubieron idas y vueltas, descubrimientos gozosos y tristes.

Alguna vez, seguramente, volveré a sentarme en un consultorio y a recibir personas que deseen mi ayuda. Pero la transformación de mi mirada ya no tiene vuelta atrás.

Y me atrevo a soñar, que poco a poco más profesionales comprendan su incidencia en esta etapa tan importante -la infancia-, y el «efecto mariposa» que se puede lograr en la sociedad toda, trabajando desde la prevención. Entendiendo que es mucho más fácil cuidar el crecimiento de un niño que reparar un adulto roto.

No me malentiendan; por supuesto que sigue siendo necesario que los adultos miremos hacia adentro y sanemos, lo que podamos. Con ayuda profesional o sin ella.

De hecho, justamente, los profesionales que trabajamos con familias e infancia (psicólogos, maestros, médicos, etc), somos quienes mayor responsabilidad tenemos en sanar nuestras propias heridas. Para cortar de una buena vez la transmisión, la cadena de violencias innecesarias. Para frenar el contagio de la peste emocional, como decía Reich. Y también, tenemos una responsabilidad, un deber ético: cuestionar constantemente lo que sabemos. Buscar nuevas fuentes. Resignificar lo aprendido. Respetar el saber y las vivencias de quienes están del «otro lado» (ya sea el otro lado un diván, un banco de escuela o una camilla médica, por poner algunos ejemplos).

Cada quien desde su camino elegido; no hace falta embanderarse con ninguna causa, sólo bajarse un poco del ego 😉

Convencida estoy, cada vez más, de que un cambio profundo es posible. De que en muchos planos, a veces subterráneos, ya está sucediendo.

Yo elijo poner mi energía ahí, acompañando y generando pequeñas revoluciones cotidianas.

Gracias a quienes están ahí, haciendo más disfrutable el viaje!

 

4 Comments

  1. Te leo en este momento y me siento tan conectada e identificada con tu relato. Sentí y siento lo mismo que tú, y leerte ahora me hace sentir acompañada. Renuncié a mi trabajo con adultos con problemas de adicciones y me siento feliz de dedicarme ahora a acompañar a otras madres en su proceso de maternar.

    1. Gracias Lucía!! Que emoción compartir caminos 🙂

  2. Gracias a vos Pilar!!!

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