Cómo prevenir la formación de coraza en nuestros hijos?

En el post anterior les hablé de cómo la vida en nuestra sociedad nos va acorazando, matando nuestra vitalidad natural y contrayendo nuestra capacidad de pulsar y sentir.

Cómo podemos prevenir este endurecimiento en nuestros niños?

Todos hemos sido criados bajo términos más o menos tradicionales: falta de contacto afectuoso, desconocimiento de las necesidades naturales, sumisión al poder paterno. Cuando nos enfrentamos a nuestra propia ma(pa)ternidad, los recursos con los que contamos son los mismos.

La familia se vuelve entonces, el organismo reproductor del sistema por excelencia.

La familia es el primer ambiente donde el sistema se reproduce
La familia es el primer ambiente donde el sistema se reproduce

Los procesos de acorazamiento, son producto de la insatisfacción crónica de nuestras necesidades básicas: contacto, autorregulación, autodeterminación. Nos acorazamos por varios motivos: para limitar las descargas energéticas que no son bien toleradas por quienes nos rodean, y para minimizar la sensación de dolor y traición a nuestro amor cuando no somos escuchados como lo necesitamos.

Cuando le decimos a nuestro hijo «No llores, que no es para tanto!» estamos coartando su descarga natural de displacer mediante el llanto, hiriendo su sensibilidad al decirle que sus sentimientos no son adecuados, e ignorando su necesidad de consuelo.

Cómo salir de este circuito?

La prevención pasa también por la familia. La cría humana depende de sus padres por mucho tiempo. Cada ecosistema en el que el niño se desarrolla, tiene la capacidad de habilitar -o no- la vivencia de placer, la pulsión vital, el sentimiento de sí mismo respetado y por lo tanto, el reconocimiento y el respeto del otro (sea el «otro» personas, animales, o el planeta…).

La crianza autorregulada permite prevenir la formación de coraza en nuestros hijos
La crianza autorregulada permite prevenir la formación de coraza en nuestros hijos

Vemos en esta infografía que el cambio que permite romper el círculo vicioso, apuntando a una forma más respetuosa de criar, implica un cambio en la actitud de los adultos responsables. Asumiendo la responsabilidad de apoyar y habilitar el desarrollo de todas las pulsiones vitales de sus crías, y emprendiendo en sí mismos un camino de búsqueda de recursos y sanación de las heridas de su propia crianza.

Bibliografía consultada: «Ecología infantil y maduración humana. En la senda de W. Reich» de X. Serrano y M. Sanchez.

 

 

3 Comments

  1. […] mencioné anteriormente que las necesidades básicas de todo ser humano son el contacto, la autorregulación y la […]

  2. […] ya les comenté en un post anterior, ser padres respetuosos que emprendan una crianza ecológica no es fácil en una sociedad […]

  3. […] esta forma, como mencioné en otro post, la coraza produce y se re-produce: Padres, maestros, y sociedad acorazados, forman y educan […]

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