Prevención en el parto

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Hoy continuaré con el tema del trabajo preventivo en el parto, iniciada el lunes pasado.

Como les decía en ese artículo, el parto como tal es una experiencia más en la vida de todos. Pero las variables sociales (cómo nacemos y parimos en nuestra cultura) familiares e individuales, hacen de cada parto un momento que muy pocas veces es vivido con la plenitud y gozo que podría.

Voy a dedicarme entonces, al trabajo que como terapeutas reichianos podemos hacer para realizar una prevención en el parto.

El trabajo en prevención antes del parto

Hay tantos relatos de parto como mujeres. Más allá de la obviedad de ser todas diferentes, muchas veces sorprende cómo a veces, con iguales condiciones, algunas mujeres lo sufren, otras lo disfrutan, otras lo viven con ansiedad o miedo. Con más o menos dolor, o duración. La estructura caracterial da la pauta de muchas de estas variantes.

Dependiendo de cuánta tensión crónica tenga la mujer en la pelvis, será más o menos difícil lograr la dilatación y los movimientos necesarios para las contracciones y pujos. La coraza diafragmática incidirá en la capacidad para respirar profundamente, así como la tensión presente en el tórax y la garganta. También la tensión en el segmento ocular será básica para definir la capacidad de contacto con toda la situación.

Es necesario aclarar que todo este desglose es simplemente con motivos didácticos; toda la coraza funciona conjuntamente, reflejando las actitudes caracteriales correspondientes (miedo a abrirse o posibilidad de entregarse, necesidad de controlar o no lo que pasa con su cuerpo, posibilidad mayor o menor de expresarse, etc.).

Durante el embarazo, entonces, se trabajará junto a la mujer con el objetivo de aumentar la capacidad de contacto consigo misma y su bebé. Se estimulará una respiración más completa, y el aumento de sensaciones en la pelvis, dependiendo de las necesidades en cada caso, obviamente.

Además, se incluye en lo posible a la pareja, ya que es importante que ésta tome contacto con su lugar de soporte de la mamá. Asimismo, este trabajo redundará en una ampliación de la disponibilidad para cuidar a su bebé una vez nacido.

Durante el parto

Con respecto al momento del parto propiamente dicho, se trabaja ayudando a la mujer a explorar su cuerpo para buscar la postura que le resulte más cómoda para parir. También se la anima a contactar con sus emociones y expresarlas, especialmente si el dolor se vuelve difícil de tolerar.

También se plantean cuestiones del post-parto inmediato: la importancia de mantener el contacto piel con piel, la disposición o no a la lactancia, etc. En caso de que luego del nacimiento el bebé haya sido separado de su madre por alguna dificultad específica, se trabaja con determinadas técnicas de masaje sobre el bebé para estimular el reflejo de prensión al pecho.

Obviamente, todas estas intervenciones tendrán mucho más sentido en el marco de un embarazo y parto respetados en el ambiente en que la mujer se encuentre (sistema de salud, familia y/o amigos que acompañen y respeten sus decisiones con respecto a cómo parir). Afortunadamente, se va avanzando cada vez más en este sentido, con grupos de apoyo, información mucho más accesible, y el uso cada vez más a menudo de planes de parto o cesárea.

Todavía queda mucho camino por recorrer…

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