Parto humanizado. Por qué no cambiamos la forma de nacer?

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El viernes pasado escribí un artículo diciendo que era el último de la serie sobre violencia obstétrica. Podés leer los otros artículos aquí y aquí.

Sin embargo, he seguido reflexionando sobre el tema, y leyendo mucho a «nuevos» autores. No son nuevos para mí, pero no los había leído desde esta perspectiva. Así que hoy continuaré en la misma tópica. Porque lo que me pregunto ahora es: si ya se sabe todo lo que se sabe, por qué continuamos sin cambiar lo esencial de la forma en que parimos en nuestra sociedad?

La información nunca es neutra ni imparcial

Vamos, que no estamos hablando del precio de la harina o de si mañana va a llover.

Cuando hablamos de Parto Humanizado, de Violencia Obstétrica, de Derechos Sexuales y Reproductivos... estamos hablando de algo que íntima , profunda y primigeniamente, nos compete a todos.

Todos nacimos de una madre. Todos estuvimos cobijados en su útero, y sufrimos más o menos nuestra salida al mundo exterior.

Todas las mamás supimos lo que era tener a nuestro bebé pulsando en nuestro interior… y algunas más que otras, sufrimos nuestro parto, o lo sentimos menos ideal de lo que soñábamos.

Es muy, muy difícil, tomar verdadero contacto con lo que la información nos dice. Los «descubrimientos» científicos van avanzando, las teorías se elaboran a la par… cada vez se va «sabiendo» más, intelectualmente, de aquello que nuestro corazón y nuestras tripas ya sabían. Y no queremos verlo. Nos duele mucho asumir que todo lo que haya pasado tendrá consecuencias, en nosotros, en nuestros hijos, y en los hijos de nuestros hijos.

En nosotros está, definitivamente, el cambio

Qué podemos hacer? Leer lo que podamos en la medida que podamos. Informarnos. Ver videos. Acompañarnos mutuamente, compartir en grupos de crianza, de amigos, con nuestra pareja o familia…

Ayer por ejemplo, vi esta serie, la recomiendo especialmente:

httpv://youtu.be/dnjxfHuot6c

httpv://youtu.be/UJSCi1EQerI

httpv://youtu.be/A_l1F-Rdq2o

httpv://youtu.be/QsMy3Be9JRY

Confieso que junto a disfrutar de las maravillosas imágenes, también me angustié mucho. Que consecuencias tuvo en mí misma la separación que sufrí al nacer? Habrá tenido que ver con las dificultades en la lactancia que mi madre tuvo luego? Qué consecuencias habrá sufrido o aún sufre Thiago?

Imagino que muchas veces este dolor no nos permite acercarnos a la información.

Imagino también, que muchas veces, nuestra coraza nos hace preferir poner la responsabilidad afuera. Un médico, una ley, el Estado, el Hospital… seguramente sabrán más que yo sobre lo que hay que hacer.

Asumir nuestra responsabilidad -dije responsabilidad, no culpa- en nuestras vidas, es lo que abre el camino definitivamente para que podamos empoderarnos y pelear por lo que deseamos para nosotros mismos y nuestros hijos.

En ese viaje continúo, agradeciendo nuevamente, a mi pequeño maestro que me sigue abriendo puertas. Y a los compañeros que el universo va poniendo en mi camino, no por casualidad.

Caminamos juntos?

2 Comments

  1. En este momento tengo la hopótesis de que forzosamente experimentaremos la separación y como consecuencia adoptaremos una postura que será una marca en nuestra vida. El trabajo de la vida es gestionar esta marca o no querer asumir la responsabilidad en nuestra vida.
    ¿Por qué soy como soy siento como siento y actúo cómo actúo? ¿Adónde me dirijo? ¿Adónde me quiero dirigir? Sobre todo,¿Qué espero llevarme del tránsito por esta vida?
    Aquí es dónde están en juego las condiciones en la que vivimos y nuestro libre albedrío.
    Es un asunto de la madre asumir consciente y responsablemente su maternidad.
    Del mismo como que es cuestión de su hijo o hija, hacer o no hacer lo mismo con su vida, porque esa separación va a existir de una u otra forma y va a ser el tema de su vida.
    Este es mi punto de vista.

    1. Wow, Paloma, qué filósofa te me has puesto 😉
      Bromas aparte, me encanta tu hipótesis. Creo que muchas veces vivimos más superficialmente porque no soportamos «darnos cuenta» (gestálticamente hablando) que nuestro libre albedrío es eso, nuestro.
      Pero como te comenté antes, cuando hablamos de necesidades de alguien que aún no puede defenderse ni marcar postura alguna… creo que debería ser bastante más obvio ponerse de su lado.

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