Testimonio: Lactancia en bebés prematuros

Pensaba no escribir más por esta Semana, pero no puedo dejar de compartirles este testimonio. La mamá que lo escribe me ha dado permiso para publicarlo, y creo que no hay mejor broche de oro que éste. Disfrútenlo.

La Teta y el UCI.

Esta semana es la Semana Mundial de Lactancia Materna. El lema es : «Apoyo a las madres que amamantan: Cercano, Continuo y Oportuno».

Teo y yo compartimos una lactancia preciosa todos los días. Pero no fue siempre así de sencillo…

Teo llegó a nosotros a las 31 semanas de gestación, tras un embarazo de 4 meses de reposo, internaciones, miedos y mucha terquedad 🙂 En medio de una bruma de 4 días de internación en Montevideo, llegó Teo. Y fue la cosa más hermosa que he visto en mi vida. Le besé y se lo llevaron. Detrás de él fue su papá y atrás quedé yo, rodeada de muchos extraños, en un parto didáctico, con episiotomía, con retención de placenta, demerol, raquídea, block y mucho deseo de estar lista lo más rápido posible para ver a mi bebé nuevamente.

Eso no fue tan rápido como yo quisiese, y como muchas mamis, lamentablemente, pude verlo muchas horas después, detrás de su incubadora en CTI.

Al entrar a un UCI o CTI, a una no se le ocurren muchas cosas, es como entrar al desconocimiento profundo, se entiende poco y no se sabe nada… Nada me hubiese preparado para esto. Entras así, a la tierra de los enfermeros y los doctores, donde tu bebé es de todos, menos tuyo. Todos han presenciado su primer cambio de pañal, sus primeros minutos y horas, y le han alimentado, y allí empiezas  a preguntar y a aprender, cuánto pesó, cuánto midió, si le intubaron, si está estable. Porque en las 8 horas después del parto no llegó un sólo enfermero a darme noticias suyas, ni siquiera mi ginecóloga. Y ahí mirando a la mamá de la cama vecina con su beba en brazos, la espera se hizo eterna y la verdad, clarísima, mi bebé y yo teníamos toneladas de paredes de cemento y vigas separándonos. Y esto lo recordé en cada control, cuándo todas y cada una de las enfermeras me preguntaron «¿Y su bebé mamá?».. Y qué iba a responder? …

Al entrar al UCI y ver al bebé más chiquitito que jamás haya cruzado tus ojos, apenas atinas a pedir PERMISO para tocarlo, en ese momento uparlo, besarlo, o darle la teta, es equivalente a una aventura transatlántica y a la amabilidad que puedes esbozar en tu cara para simpatizar y demostrar «aptitud» ante aquel ejército de «expertos en tu bebé»…

24 horas postparto, fuimos al CTI y Teo no estaba, estaba hace horas en UCI. Así con lágrimas de felicidad y bronca en los ojos me avalancé hacia la puerta del UCI y entré. Tuve que ir leyendo y entendiendo cómo hacerme la higiene, mientras un ejército de enfermeras me miraban de reojo, pregunté por Teo, me dijeron que en un rato su enfermera me iba a ayudar. Entre lo que parecían miles de cajitas de cristal, con los bebés más hermosos que he visto jamás, verdaderos luchadores, milagros de la vida, en camita 4 encontré a mi bebé. Y ese encuentro fue lo más hermoso que me había pasado desde las 11:39 de la mañana anterior..

Lo toqué, conseguí una silla porque no me podía sostener en pie y la silla de ruedas había quedado en el pasillo. Cuando la enfermera me dijo, «Tiene un rebozo, madre?». Me teletransporté al pasillo, llorando, y mi mamá que me esperaba me trajo su rebozo…3 minutos, y 2 pisos después.

No sé cómo lo pude upar, ni cómo mi bebé de 31 semanas se prendió a la teta y mamó… y siguió mamando… Eramos mi bebé , el UCI, mi preparación y yo. Como mamá y bebé prematuros tuvimos que luchar con las indicaciones de complemento, de mema antes y después del pecho, incluso de alimentación por sonda a discreción del enfermero turnante, las balanzas, la separación, los horarios para la teta, y para upar y mimar, la «poca leche» por el estrés, por el cansancio y por el «ojo del observador». También con el miedo propio y con la estrategia constante para negociar y agradar a sus enfermeros.

Al  UCI no entran promotoras de lactancia, ni doulas, ni madres o abuelas sabias, no hay almohadones para un mejor agarre, ni intimidad, al menos no en el UCI de Teo.

Así y todo, me ordeñaba, delante de las visitas de la compañera de cuarto, mientras me miraba su acompañante, o su hermoso bebé rozagante, o en el UCI al ritmo de los saturadores y demás, todo para evitar el complemento que Teo no toleraba. Y luego demostrarle a cada turno que no sólo succionaba, sino que además tragaba…

Así y todo, en dimensiones desconocidas, en paréntesis temporales que no me podía explicar, se acercaron a mi 2 o 3 enfermeras que me apoyaron, no me desinformaron, ni aconsejaron, me escucharon, validaron mis ganas de amamantar y las ganas de Teo de mamar. Me recordaron que yo era su mamá, que eramos sus padres, que el instinto era nuestra mejor herramienta y nuestro regalo divino por ser padres. Así y todo, su neonatóloga y su pediatra ya en casa, protegieron su lactancia, apoyaron y respetaron. Así y todo, mis compañeras doulas, mis amigas mamás, mi familia supieron acompañar y muchas veces apoyar para superar las crisis y los miedos. Así y todo, vamos 6 meses de lactancia exclusiva, y 6 kilos ganados, todos después de tirar las memas por la ventana, y de internarnos en la comodidad del hogar y la demanda, rodeados de mimos, leche, almohadones, de fular y piel.

La prematurez de un hijo, es algo muy difícil de afrontar, incluso cuando no hay complicaciones, ni operaciones, ni medicación. El nacimiento de un hijo (prematuro o no), es por otro lado, lo más hermoso que pueda suceder. Y doy gracias todos los días por el milagro que es Teo y el misterio de su nacimiento.. 2 kilos a las 31 semanas de embarazo, 34 semanas de edad gestacional calculada al nacer, estable a las 24 horas, de alta de UCI a los 6 días y a los 11 en casa.

La lactancia materna de un bebé y mamá prematuros puede ser muy difícil , pero es posible. Quizás no siempre sea a pecho directo, quizás no nos toque el contacto piel a piel, ni el pecho a demanda, ni se prenda en la primer hora, ni el primer día, ni el primer mes. Pero es tan válida como cualquier otra y merece también apoyo, respeto, compañía e información.

Y eso es lo que le deseo a todas las mamis y a sus bomboncitos, fuertes y hermosos en esta semana. La primera para mi y Teo, y claro, para tantos otros.

Feliz Semana Mundial de Lactancia Materna!!!
Y que este abrazo llegue a los lugares más recónditos de todos los
CTI, UCI y Nurseries de nuestro país y más allá.

Camila Chiribao

-Mamá, Mujer y Doula-

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