Lactancia: Los comienzos y algo más

Seguimos con la serie de entradas sobre Lactancia, iniciada ayer. Intentaré, dentro de lo posible, ordenarlas según la evolución del bebé.
Ilustraré éste y los posts siguientes con estas bellísimas fotos que he encontrado, de Isa Sanz:



Una consulta que recibí, de una de las inscriptas a mi próximo Taller, es la siguiente:

-Cuando se amamanta cual sería la mejor posición tanto de la madre como del niño ?

Así que en este post me voy a dedicar a este tema: cómo encontrar la mejor posición para amamantar, de forma que la mamá esté cómoda y el bebé logre un buen acople.

No puedo decir cuál es la mejor posición, porque eso deben encontrarlo cada mamá y cada bebé. Es un trabajo de equipo y no hay recetas.

Pero sí hay algunos puntos a tener en cuenta. El acople o agarre, o sea, la forma en que el bebé «se prende» al pezón para succionar, debe cumplir algunos requisitos para ser eficaz y evitar dolor y heridas en el pezón. Y ese acople muchas veces se ve influenciado por la posición del bebé con respecto al cuerpo de la mamá.

Los primeros instantes

Los bebés nacen sabiendo mamar. Éste es un concepto importante que todas deberíamos escribir en nuestras agendas y que todas las maternidades deberían tener en un poster. Si no se interviene innecesariamente, y se deja al bebé en contacto piel a piel con su madre apenas nació, él solito reptará hasta el pecho y se prenderá al pezón, y comenzará a mamar. Es muy difícil que haya un mal acople luego de este inicio tan venturoso.
Pero todos sabemos, lamentablemente, que esta situación no es la más frecuente. Los protocolos de atención del recién nacido hacen que casi siempre se demore bastante en «devolver» el bebé a su madre, perdiendo minutos preciosos para estimular el reflejo de succión. Así que cuando por fin se encuentran, puede pasar que haya algo de desorientación y se necesite un poco de ayuda.

El acople

El bebé debe introducir todo el pezón y la mayoría de la areola dentro de su boca. Sus labios deben estar evertidos, como salidos hacia afuera («boquita de pez»). Su barbilla y nariz tocan el seno, sin interferir con su respiración.
Al iniciar el acople, el bebé debe abrir su boca bien grande. Se puede estimular con el propio pezón o con el dedo sobre sus labios. El bebé debe ir hacia el pecho y no al revés.
NO es necesario presionar la mama para que «no le tape la nariz». De esa forma podemos estar bloqueando el flujo de leche. Como se observa en la foto, el bebé tiene espacio para que le ingrese aire por la zona lateral de los orificios nasales. Puede pasar en aquellas mamás con pechos muy grandes, o cuando el bebé es muy pequeño o prematuro, que el seno tape demasiado la carita del bebé, pero eso se soluciona con la posición (ver más adelante).
Para que no haya dolor en el pezón, éste debe llegar bien profundo, hasta el paladar blando del bebé. Para asegurarnos eso es que buscamos que la areola también esté dentro de la boca.
La lactancia NO DEBE DOLER. Si hay dolor, es que hay algo a corregir.

La posición del bebé

 

Luego de unos meses se vuelven unos acróbatas de la teta 😉 pero al principio es importante cuidar que mantengan alineado su cuerpo y que estén en contacto con el de la mamá. Una forma de asegurarse de ello es, por ejemplo, en la posición «cuna», observar que su oreja, hombro y cadera estén alineados, y su vientre en contacto con el de la mamá. La cabeza del bebé debe seguir la dirección de pecho de la mamá.

La posición de la mamá


Como les decía, no hay una posición válida única. Depende de muchas cosas: Cómo se sienta más cómoda la mamá, qué mobiliario tenga en su casa, dónde amamante en cada momento del día, si el bebé está dormido o despierto, si tiene cólicos frecuentes… Cada díada debe encontrar lo que mejor les resulte.

Algunas mamás encuentran útil el uso del almohadón de lactancia. Yo lo usé las primeras semanas, cuando sentía que Thiago se me resbalaba o se me desacomodaba muy fácilmente. Pero muy pronto se convirtió en algo que molestaba más que ayudar.

Lo importante es que la mamá se encuentre relajada, que la posición no la fuerce a tensar hombros o cuello.

Para algunas situaciones, algunas posiciones ayudan más que otras.

Por ejemplo, si la mamá tiene pechos muy grandes, como mencionábamos, puede ser útil que la mamá se acueste boca arriba y ponga al bebé sobre ella. Esto también sirve cuando el reflejo de eyección es muy fuerte y el bebé se atraganta. Generalmente a las pocas semanas la producción se establece y armoniza con el ritmo del bebé, y estos problemas desaparecen.
Para la lactancia nocturna, si se practica el colecho (algo que recomiendo ampliamente), la posición «de costado» suele ser la más cómoda.
Cuando hay algún conducto obstruido, es fundamental que el bebé lo vacíe, ya que su succión será más eficiente que cualquier sacaleches, así que hay que buscar la orientación necesaria.
La posición «a caballito» me resultó muy útil cuando Thiago estaba estreñido y con cólicos.
Lo fundamental, repito, es buscar la comodidad. Estar bien apoyada o recostada, usar almohadones o mantas dobladas si es necesario, asegurarse que se puede sostener firmemente al bebé sin cansarse. Dejarse a mano cosas que puedan necesitar: un vaso de agua, pañuelos, una toallita, el teléfono…
Y SOBRE TODO: disfrutar!! Mirarse a los ojos, acariciarse… dar teta es un acto de amor, y tenemos el lujo de poder repetirlo cuantas veces queramos 🙂

1 Comment

  1. […] Lactancia, hoy voy a hablarles de la teta nocturna. Pueden leer los artículos anteriores aquí y aquí. Nuevamente lo que me inspira para esta entrada es una pregunta de una mamá. En este caso, la […]

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