La «Crianza Respetuosa» no sirve

crianza respetuosa

Bueno, acá estoy de nuevo, luego de un par de semanas de ausencia.

Primero que nada te pido disculpas. Los suscriptores a mi boletín saben algo de lo que ha pasado, pero si no estás suscripto (podés hacerlo en el formulario más abajo), te hago un resumen: crisis de salud familiar que llevó a crisis emocional y la consiguiente «parada obligatoria» para volver a poner los pies en la tierra.

Hoy, entonces, te voy a dejar las primeras reflexiones al respecto que he logrado sacar en limpio.

No me comprometo a que sean coherentes 😉

La «Crianza Respetuosa» no sirve

No, no me pasé al lado oscuro. No voy a recomendarte a Estivill 😉

Pero algo que me ha quedado claro en estos días… es que la «Crianza Respetuosa», así con mayúsculas, puede ser muy útil, muy refrescante, un alivio para los que no nos sentimos cómodos con los preconceptos tradicionales

Y por eso mismo, puede ser muy engañosa.

De qué me sirve colechar con mi hijo, si no soy capaz de mirar para adentro y ver qué emociones se me mueven al hacerlo?

Voy a portear a mi hijo porque así es «lo correcto»? Porque así me aseguro que soy una buenamadre?

Estoy haciendo todas estas cosas para acompañar a mi hijo de la mejor manera? O para llenar un checklist tranquilizador, que me alivie del contacto angustiante con mi propia niña herida? Estoy intentando evitar que mi hijo sufra como sufrí yo?

Todas estas preguntas, y alguna más, han estado rondando mi cabeza estas semanas.

Criar un hijo es la tarea más angustiosa, desgastante, estresante, que he conocido. La recompensa lo cubre con creces, por supuesto. Pero no por eso voy a negar que cada crisis, cada salto evolutivo, cada oportunidad de abrir-me hacia adentro, me han sacudido hasta la médula.

Así que es probable que veas, de aquí en más, ciertos cambios en mi trabajo en el blog.

No voy a dejar de escribir como lo hago. La información sigue siendo útil, dar piques, herramientas, puede ser un tablón salvavidas en los distintos momentos en que papás y mamás sienten que se hunden.

Pero esos piques y herramientas no servirán de nada, si sólo se usan para seguir flotando. Porque si así seguimos, en la próxima crisis nos volveremos a dar de bruces con nuestro espejo.

Nuestros hijos se merecen que salgamos de la zona de confort, y nos adentremos en nuestro océano personal.

Que buceemos con valentía en nuestra angustia, nuestro dolor tantos años oculto. Porque cada una de esas veces en que nos sentimos hundidos, te lo puedo asegurar, no tiene que ver con nuestros hijos. Sino con nosotros mismos. Es como jugar a la «guerra naval»: siempre va a haber un punto en donde nos sintamos tocados, heridos.

Y si realmente queremos ser respetuosos de nuestros hijos, y de su crecimiento autónomo, entonces corresponde que como adultos, nos hagamos cargo de nuestra mochila.

Que digamos «Hijo, estoy muert@ de miedo. Ese miedo que sentís, no es tuyo, es mío. Yo tengo miedo de soltarte, porque nadie me contuvo a mí como lo merecía. Pero aquí estoy, caminemos juntos»

Y una vez más, seguramente, ellos nos sorprenderán. Dejémonos sorprender.

8 Comments

  1. Mariel como simpre vamos caminando juntas este camino. Yo estoy en la misma sintonía 😉
    Viviendo y aprendiendo!

    1. Gracias Flor! Es bueno saber que hay caminantes en la misma dirección 😉

  2. Mariel querida, qué alegría me da saber que estás buceando en tu interior y que has decidido convivir con tus fantasmas como las madres que cada día lo intentamos, aunque sea tan doloroso.
    Efectivamente, no sirve el respeto, no alcanza, sirve la consciencia de eso que hemos sido, y desde hoy sí, te leo mucho pero mucho más atentamente. Bienvenida al mundo de las tinieblas, somos muchas las que como tú deseamos sumergirnos aunque tengamos miedo. Da las gracias por la enfermedad, por que llega y se instala para darnos luz, para sacarnos del afuera y para llevarnos de la mano al universo de la oscuridad, ese que se esconde detrás de todo lo que «deberíamos» hacer.
    Un abrazo profundo desde adentro.

    1. Gracias! Qué hermoso mensaje

  3. ufff parece q somos varias las q andamos sintonizadas…me sorprende la similitud d experiencias y me alegra saber y reconocer q me duele mi niñez, necesito sanar. Abrazo gigante Mariel!!! hasta prontito…

    1. Hasta pronto Sabri! Es maravilloso encontrar cuántas somos en el mismo camino

  4. […] rol que, como ya mencioné, puede habernos ayudado mucho como brújula para maternar, pero que también es una cobija […]

  5. Gracias por compartir! siento que es muy honesto todo lo que escribís.
    A veces me sorprendo a mí misma pensando -pero, cómo me pasa/hace esto? Si yo hago todo lo que hay que hacer, todo lo que dice «el gran libro»?. Inconscientemente lo aplico esperando ciertos resultados, como que todo siempre esté bien y eso me desconecta. Está bueno que nuestras teorías no nos salven cada tanto para descender de verdad.sólo así podemos encontrarnos con valiosos tesoros-sorpresas-verdades nuestras, etc., con la vida!

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