Estrategias de contención de berrinches

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Hoy les voy a dejar algunas estrategias de contención de berrinches.

Quiero subrayar que dije CONTENCIÓN. No represión, ni asimilación, ni gestión. NO SON LOS NIÑOS, quienes tienen que gestionar sus emociones, sino los adultos.

Los berrinches, como ya mencioné, son descarga. De hecho, no me gusta usar la palabra «berrinche», porque tiene una acepción muy adultocéntrica, restándole importancia a lo que le sucede al niño. Pero la uso porque es una forma de que todos entiendan de qué hablo.

Se trata de una descarga de energía, movilizada por una emoción «negativa». Enojo, frustración, angustia… si se juntan con el cansancio, puede ser un cóctel explosivo.

Algunas veces, dichas descargas se vuelven muy fuertes o muy desorganizadas, y desde tu lugar de padre o madre, sentís que tenés que cuidar a tu hijo.

Eso está bien, siempre y cuando estés en contacto con vos mismo, y lo que te hace sentir el ser testigo del berrinche.

Quiero decir, que estés seguro que verdaderamente es necesario contener dicha explosión, y no se trata de un intento de reprimir algo que a vos te hace sentir incómodo, o angustiado, o enojado.

Dejando claro esto, les dejo algunas estrategias:

 Estrategias de contención de berrinches

Como ya he explicado, la energía se desplaza por nuestro cuerpo, en ondas pulsátiles. El esquema sería así:

La energía funciona en ondas
La energía funciona en ondas

Cada cambio, situación displacentera, ocasiona un aumento de tensión, que a su vez provoca el desplazamiento de energía hacia donde sea necesario, para lograr la descarga y posterior relajación.

En el caso de un berrinche, sucede lo mismo. La diferencia es que muchas veces, los niños no tienen bien organizada aún la descarga, la energía los desborda y no «saben» qué hacer. Pueden asustarse de su propio enojo, incluso.

En esos casos, puede ser conveniente nuestra intervención, siempre apuntando a que se alcance la descarga necesaria para volver al estado natural de autorregulación.

Les dejo entonces, un listado de posibles intervenciones. Pueden ir probando en distintas situaciones, o usarlas como «escalera». Es decir, si la primera no funciona, seguimos con la segunda, y así.

  • Si el niño está en el piso, bajar a su altura, buscando su mirada. Dejar absolutamente todo lo que estuvieras haciendo (celular, llaves, lo que sea).
  • Mostrarle en todo momento empatía y tranquilidad ante lo que le está sucediendo. Sostener esta actitud el tiempo que sea necesario.
  • Hablarle suave y firmemente, explicando lo que sucede con palabras simples. «Estás enojado», o «Te sentís frustrado, está bien».
  • Si intenta descargar con golpes hacia sí mismo u otras personas, no se lo permitas. Pero el límite debe ser puesto en forma respetuosa; no le agarres el brazo, simplemente plantea una barrera física, y mostrale dónde SÍ puede pegar. Explicale lo que vas haciendo.
  • También podés mostrarle otras vías de descarga ecológica. Correr, patear, gritar.
  • Respirá hondo y ayudalo a encontrar su respiración.
  • Si lo ves muy angustiado por el desborde, y te permite el contacto físico, podés abrazarlo, contenerlo con tu cuerpo.
  • Muchas veces, detrás de la ira hay angustia. Así que si va procesando, puede pasar de la ira al llanto.
  • Si prefiere quedarse en el piso, podés ayudarlo a buscar una posición en la que se sienta cómodo. Para muchos, la posición fetal es tranquilizadora. Podés apoyar una mano en su cabeza o cuello, y la otra en su abdomen. Con calma y mucho amor.
  • Una vez que la descarga pase, probablemente se sienta cansado. Ofrecele mimos, teta (si aún toma), y pronto volverá a ser el mismo de siempre 😉
  • Para vos: recordá que TODO pasa. El berrinche siempre tiene un comienzo y un final. Y es mucho mejor si estás ahí para tu hijo mientras sucede.

Espero que te hayan servido estos tips. Dejame un comentario con tu experiencia!

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1 Comment

  1. Me encanta este post. Me estaba imaginando la interacción y me parecía tan amorosa. Moi hija mediana tenía muchas rabietas en una época rondando los tres años. Yo pensaba que esto le ocurría porque aún no sabía manejar sus emociones y que lo iría consiguiendo con el tiempo. Así ha sido. Es una mujercita muy sensible, como de niña, pero ahora no se desborda en berrinches porque ahora gestiona de otra manera sus emociones. Esto me ha hecho recordar este post. Gracias, Mariel.

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