El enraizamiento como medio para recuperar el contacto (o cómo tu hijo te enseña a poner los pies en la tierra)

enraizamiento

Vengo de pasar unos días volando.

No en un avión; en mi cabeza.

Miles de proyectos se agolpan, tengo que planificar muchas cosas, recordar otras tantas… te suena?

Y cada tanto, Thiago dándome un tirón del pantalón para hacerme acordar dónde están mis pies…

El enraizamiento: los pies en la tierra

Como ya expliqué, el enraizamiento es una función básica para mantenernos vivos y vibrantes.

Contactar con la tierra, sentirla con nuestros pies y piernas, es tomar conciencia de nuestro sostén, de lo que estamos haciendo aquí y ahora.

Por qué es tan fácil desconectarnos de nuestros pies?

La forma de vida que llevamos actualmente, hace que siempre mantengamos sobrecargados nuestros segmentos superiores. Nuestra cultura valora mucho más el trabajo «de la cabeza» que el físico. Como si pudieran separarse.

Trabajamos sentados frente a una computadora, o salimos del trabajo y nos sentamos frente a la tele. Incluso caminamos o viajamos en el bus, mirando el celular.

Eso hace que perdamos sensación en nuestros segmentos inferiores. Y por lo tanto, perdemos el contacto con nuestra propia energía, con nuestra propia capacidad de hacer lo que deseemos hacer. De hacer realmente, no de pensar en hacer.

Me resulta irónico, por cierto, estarles hablando de esto mientras escribo sentada delante de mi compu 😉

Pero es que no se trata de abandonar todo y volver a las cavernas… hay que intentar encontrar un equilibrio.

Los niños y su capacidad natural de enraizar

Qué es enraizar? Volver a pararnos en nuestros pies, y no sobre ellos.

Sentir la vida pulsando en nuestras piernas.

Los niños lo hacen todo el tiempo: caminan, saltan, corren sin parar. Incluso antes de erguirse: gatean, se tiran al piso, dan vueltas… disfrutan.

Si querés saber sobre ejercicios específicos de enraizamiento, suscribite al boletín y descargate mi libro «Bioenergética para padres«.

Y mientras tanto… soltá el celular, apagá la tele y la wi-fi, y tirate al piso a jugar con tu hijo. Poné música y bailen juntos. Salí a correr descalzo por el pasto.

Olvidate de qué vas a hacer mañana… para sentir lo que estás haciendo hoy.

 

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