El concepto de energía

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Me he dado cuenta que llevo bastante tiempo hablándoles de Energía, sin explicarles cabalmente cómo entendemos el concepto de energía desde la Bioenergética.

Así que hoy voy a intentar una definición.

Podría decirles simplemente, que TODO es energía. Pero decir que es todo es lo mismo que nada, no es fácil abrir nuestras mentes acostumbradas al razonamiento cartesiano 😉
La Energía, es una cualidad de lo vivo. Todo lo vivo tiene energía. Es a su vez, lo que define la vida y lo que la sustenta.

Cómo la entendemos desde la Bioenergética?

Qué es la energía?

Dice Al. Lowen que «la Bioenergética es el estudio de la personalidad humana en función de los procesos energéticos del cuerpo«.

Todo proceso vital implica energía. Moverse, sentir, pensar. Nuestro organismo, como cualquier organismo viviente del planeta, genera su propia energía, autorregulando sus funciones de carga y descarga.

Reich descubrió en su trabajo con los pacientes, que cada persona tiene distinta calidad y cantidad de energía, y que eso está directamente relacionado con su personalidad. Entendiendo por «personalidad» la particular forma que cada sujeto tiene de relacionarse, emocionarse, sentir y pensar en el mundo social en que estamos insertos.

Desde allí, elaboró su revolucionaria visión, dándose cuenta de que podemos restringir dicha energía cuando es necesario, por ejemplo, limitando la respiración. Como un fuego al que se le quita oxígeno.

Luego vino el concepto de Coraza Muscular y su par caracterial. Nuestros músculos cuentan nuestra historia, a través de tensiones crónicas que nos ayudan a evitar sentir el dolor, el miedo, o la angustia.

Claro, es un arma de doble filo; nos defiende, pero también nos limita en la capacidad de sentir otras cosas, como el amor, la alegría o el placer. Nos restringe en nuestra capacidad de contacto.

Pero volvamos al Concepto de Energía. La coraza muscular sostiene esas tensiones justamente, para bloquear, disminuir o evitar el libre flujo de la energía. La Energía se mueve en ondas, pulsando por todo nuestro cuerpo. Dicha pulsación es necesaria para sentir, en todo lo amplio de la palabra. De modo que si queremos sentir menos, tensaremos determinada zona y respiraremos menos para que haya menos energía disponible y no pueda circular libremente.

Cómo cargamos y descargamos energía?

Un organismo autorregulado, no es una máquina. No es como un auto, que le ponemos nafta y se mueve. Cada actividad que emprendemos es una expresión de todo nuestro ser corporal. Si logramos un movimiento libre y placentero a través de la vida, entonces cada movimiento será una descarga placentera, que a su vez estimulará una mayor carga -ampliando la respiración, entre otras cosas- para seguir pulsando. Es un ritmo que no se detiene nunca, incluso cuando estamos durmiendo:

La energía funciona en ondas
La energía funciona en ondas

En este esquema, conocido como la fórmula del orgasmo, se representa el funcionamiento de la energía vital. La «tensión» no debe interpretarse como el concepto negativo que todos tenemos. La tensión implica el estímulo para moverse, para cambiar algo. Por ejemplo: tengo hambre, busco algo que comer, me alimento, siento placer al calmar el hambre.

Todo organismo vivo tiende al placer. Ese es el principio básico de la vida. Así que las actividades de un organismo libre tenderán siempre al placer y la satisfacción. Comer cuando tenemos hambre, beber cuando tenemos sed, dormir cuando tenemos sueño, expresarnos libremente.

Resulta muy fácil, al leer el último párrafo, pensar en un niño, no?

Por qué creen que será?

La energía limitada también limita la capacidad de placer

Mientras crecemos y nos acorazamos, vamos inhibiendo nuestra capacidad de autoexpresión, de contacto con nuestras emociones; vivimos en «modo ahorro de energía».

Para cambiar eso no alcanza con cargar más energía. Hay que aprender también, a soltar esos mecanismos inhibitorios de nuestra autoexpresión. Para restablecer el proceso de carga-descarga armónico.

Es un camino difícil. Nuestra cultura no está orientada al placer ni a la autorregulación.

Por ello, creo que podemos aprender muchísimo de nuestros hijos.

Y también, creo que es imperativo que intentemos, con todas nuestras fuerzas, generar un espacio en donde ellos no necesiten acorazarse, para luego tener que recuperarse.

No les parece una maravillosa Utopía?

Bibliografía consultada: «Bioenergética» de Alexander Lowen.

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