Cómo manejar nuestro enojo en forma positiva

cómo manejar el enojo en forma positiva

Muchas veces hablamos de cómo acompañar a nuestros hijos en sus berrinches, de cómo ayudarlos a gestionar emociones…

Pero muy pocas veces nombramos las dificultades que nos genera nuestro propio enojo en esas situaciones.

Yo lo vivo todos los días; sé -al menos en la teoría- lo que tengo que hacer para ayudar a Thiago con sus emociones, con los conflictos que surgen en el día a día. Pero mi propio enojo ante esas situaciones, muchas veces me lo pone muy difícil. Y a veces, termino haciendo justamente lo contrario a lo que deseo.

Te pasa o te ha pasado? A continuación dejo algunos piques para afrontarlo de forma positiva.

Cómo manejar nuestro enojo

Recordá, como siempre digo, que el enojo es una emoción. Por lo tanto, energía que necesita ser descargada.

El problema es que en nuestra cultura, y seguramente en nuestra crianza, no nos transmitieron formas positivas de lidiar con él. Lo que frecuentemente vemos, es que las personas se aguantan, o explotan. Destructivamente.

Por supuesto, explotar no soluciona nada. Porque seguramente hagamos cosas que no deseamos hacer: gritar a nuestros hijos, hacerlos responsables de nuestro enojo. Pegarles, incluso.

Pero tampoco funciona aguantar. Porque como te decía, la energía que se puso en movimiento debe ser descargada. Si te aguantás, esa energía va a quedar estancada, alimentando aún más tu coraza muscular. Te vas a sentir tenso, reprimido, molesto y frustrado. Y a la larga, si la situación se repite –creeme: se repite todos los días-, vas a terminar explotando.

Así que aquí van algunos tips.

Consejos para lidiar con nuestro enojo en forma positiva

  • Conocé tus límites. Una buena amiga me dijo hace un tiempo, que cuando llegás al punto de gritar cosas que en realidad no deseabas decir, es porque hace rato que traspasaste tu límite, y te sentís sobrepasado. La verdad, no lo había pensado de esa manera, y me sirvió mucho. Como ya mencioné, si vamos haciendo de las emociones nuestras aliadas para el autoconocimiento, podremos anticiparnos a la explosión.
  • Respirá y contá hasta cinco. O hasta diez, si te parece necesario. Ralentizar la reacción, hace que pueda intervenir más nuestro razonamiento. Darnos cuenta que estamos yendo hacia donde no deseamos ir. Además, respirar nos ayuda a tomar más contacto con nuestro cuerpo, sentir dónde estamos tensando los músculos, y llevar la conciencia hacia ahí. Lo que me lleva hacia el siguiente punto:
  • Buscá una forma de descarga ecológica: Sentís la tensión en los puños? Agarrá una toalla y retorcela un rato. Sentís la espalda y hombros como un alambre retorcido? Encerrate en una habitación y dale unos cuantos golpes a un colchón. Si es necesario, a veces podemos aplicarnos a nosotros mismos un «tiempo fuera», para luego poder volver a la situación y retomar el contacto con nuestro hijo.
  • Si ya gritaste o rezongaste de más, pedí perdón y explicá. No sólo vas a retomar el contacto con tu hijo, sino que además le estarás dando una valiosa educación emocional. Ojo al explicar: muchas veces, en el diálogo disfrazamos formas de desembarazarnos de la responsabilidad. Es mejor decir: «Me enojé, y eso me hizo decir cosas feas. Lo siento», que tratar de encontrar causas en la situación en sí («Me hiciste enojar al hacer tal cosa»).

Luego de que pasó el momento

  • Intentá reflexionar, pedí ayuda de los demás si hace falta, para ver si encontrás un patrón. Hay determinada situación que te hace reaccionar peor, o que acaba con tu paciencia más rápido? De qué se trata? Tal vez te veas reflejado en tu hijo, en su frustración. O tal vez te sientas desafiado por él. Eso ayuda a evitar las situaciones que se puedan evitar, y a ver de otra manera las que no.
  • Buscá información sobre desarrollo emocional de los niños. Muchas veces, tu enojo puede tener que ver con que tu hijo «No entiende que hay reglas», o «Es desobediente». Y en realidad, lo que sucede es que es muy pequeño para comprender lo que es una regla. Esperás que se comporte como un «pequeño adulto»?
  • Perdonate. Y descansá. Estos procesos nos agotan energéticamente, porque no estamos bien preparados para afrontar el enojo en forma positiva. Retomá el contacto con tu hijo, confiando en que la próxima vez, lo vas a poder gestionar mejor.

Espero que te hayan servido los tips. Dejame un comentario con tu experiencia!

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.