Cómo afrontar los celos entre hermanos

Hoy voy a dedicarme a otra pregunta de una lectora: Cómo afrontar los celos del hermano mayor, cuando llega un nuevo bebé a la familia.

Los celos son una emoción muy común
Los celos son una emoción muy común

En este caso no puedo hablar desde mi experiencia personal, porque aún no hemos pasado por eso. Pero sí puedo hacerles algunos aportes como psicóloga y firme defensora de la crianza respetuosa.

Qué son los celos?

La definición más básica es que se trata de una emoción. Todos la hemos sentido alguna vez, en mayor o menor medida.

Como tal, y retomando la definición de emociones que ya manejamos, se trata de energía en movimiento. Una energía que es visible cuando se acumula y necesita ser descargada.

Es una emoción que aparece cuando sentimos que podemos perder una relación que nos importa mucho. Que nuestro lugar en el vínculo va a ser diferente o que ya no le importaremos tanto a la otra persona.

La expresión de los celos puede tomar muchos matices, pero en niños pequeños suelen mostrarse a través de llanto, berrinches… dependiendo de cada niño y cada familia.

En algunos casos se observa también una «regresión» en las conductas ya adquiridas. Me dedicaré a eso más adelante.

Toda emoción necesita ser descargada o procesada

Lo primero a tener presente como padres entonces, es que si observamos este tipo de expresiones en nuestro hijo, lo mejor es permitirlas, ponerles nombre, validarlas. Es muy probable que el cimbronazo familiar por la llegada de un nuevo bebé nos tenga a todos muy movilizados. Así que, como adultos, nos corresponde tener presente esto y explicárselo a nuestro hijo mayor. Que no por ser «el mayor» deja de ser un niño.

Ahora, si bien como ya dije los celos son muy frecuentes, y «normales» en nuestra sociedad, es importante recordar que la disposición natural de todos nosotros es a amar. Los celos no son naturales. Son una reacción al temor a perder, como ya dije. De manera que sí, por supuesto que permitiremos que sean expresados, sin juzgarlos. Pero como padres, es nuestra responsabilidad intentar que ese miedo vaya perdiendo su motivo.

Cómo disminuir los celos en nuestros hijos?

Dándoles toda la seguridad posible de ser amados. Mostrándoles que si bien ha llegado un nuevo bebé, seguimos pendientes de lo que les pasa.

Reconociendo que esa inseguridad puede asentarse en nuestra propia inseguridad de seguir siendo «buenos padres» al repartirnos entre dos o más hijos. Aquí se abre todo un abanico de matices en los que podemos trabajar:

  • Me siento culpable por haber traído otro bebé a la familia? Siento que no me va a «alcanzar el amor» para ambos?
  • Me siento agotado/a por responder a la demanda de todos mis hijos? Qué puedo hacer para disminuir ese cansancio?
  • Cómo viví yo mismo/a el nacimiento de mis hermanos o hermanas? Cómo fue manejado por mis padres?

También es importante intentar que otros familiares o amigos, no estimulen esa inseguridad. Muchas veces se dan comentarios, seguramente con buena intención, que empeoran la situación:

  • «ahora vos sos el mayor, ya no tenés que llorar/pedir teta/dormir en cuna»
  • «Y? Se puso celoso ya?»
  • «acá vino fulanito a robarte a mamá»

Considero que estas frases, tan comunes de escuchar, muestran una naturalización de la situación que es innecesaria. Repito, no es natural sentir celos, si logramos transmitir la seguridad y el amor.

La «marcha atrás» en las conductas

Esta es una expresión particular que algunos niños toman cuando nace un hermano, mostrando así las dificultades que están teniendo en acomodarse al nuevo panorama. A veces comienzan a mojar la cama cuando ya habían dejado los pañales. O vuelven a hablar «como bebés». O piden volver a la cama de mamá y papá.

Estas conductas suelen interpretarse como celos, como un intento de recuperar el lugar que perdieron.

Pero se trata en realidad, de una búsqueda de seguridad. Todos nos agarramos de algo firme cuando nos sentimos inestables, no? Los niños buscarán aquello en donde se sientan seguros. Seguros de ser amados y contenidos.

De nuevo, lo que recomiendo es dar cabida a estas demandas. Reprimir ese pedido, además de desatenderlo, redundará en mayor inseguridad y ansiedad.

Consejos prácticos

Por supuesto que no será fácil, como papás, acomodarnos a atender las necesidades y demandas de todos por igual. Así que les dejo algunas recomendaciones:

  • Si no lo hicieron ya con el primer hijo, con el segundo será más que necesario: deleguen tareas domésticas en la medida de lo posible. Cocinar, poner un lavarropas, hacer las compras… llevan un tiempo y energía preciosos, sobre todo en los primeros tiempos de ser «padres múltiples». Las abuelas suelen estar encantadas de ayudar 😉
  • Las prácticas del porteo, lactancia, y colecho, que tan beneficiosas fueron con un bebé, lo seguirán siendo «en tandem». El niño mayor no se sentirá tan «desplazado» si mantiene un continuum de vivencias a las que ya estaba habituado. Es perfectamente posible portear de a dos, seguir lactando a ambos -si es nuestro deseo- y dormir en cama «conejera» 🙂
  • Es muy recomendable armar «ratos exclusivos» con el hijo mayor. Coordinar con el otro miembro de la pareja, o los abuelos o tíos, para que cuiden al bebé, y disfrutar de algún momento a solas con él, conversando, yendo a la plaza, o lo que él desee hacer.

Qué les parece? Han pasado por la experiencia? Cómo lo manejaron?

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