Autoridad o autoritarismo?

autoridad

Desde que nuestros bebés nacen, es frecuente escuchar consejos que apuntan a la necesidad de sofrenar sus impulsos, para que después no nos «tomen el pelo».

Al principio puede que esos comentarios nos choquen, y si estamos intentando llevar una crianza autorregulada, estaremos en contacto con las necesidades del bebé y no haremos caso de tales consejos.

Pero cuando el niño va creciendo, muchas veces nos sentimos desafiados en nuestra paciencia. Cómo puede ser que «no haga caso»? Si yo le doy todo lo que necesita… Empieza la etapa de autoafirmación y el «No!» se escucha más de la cuenta, tanto de su boca… como desde la nuestra.

Cómo alcanzar un equilibrio, entre seguir criando respetuosamente y lograr una convivencia en paz?

Qué significa autoridad?

Si buscamos por ahí, encontramos esta definición:

[blockquote source=»Wikipedia«]La autoridad es el nivel de influencia que tiene una persona sobre un colectivo. La autoridad también es el prestigio ganado por una persona u organización gracias a su calidad o a la competencia de cierta materia. La autoridad suele estar asociada al poder del estado. Los funcionarios estatales tienen la facultad de mandar y dar órdenes, que deben ser acatadas siempre que actúen con respecto a las leyes y normas vigentes. La autoridad por lo tanto es una forma de dominación ya que exige o pide la obediencia de los demás. Sin obediencia no existe la autoridad. Si seguimos la definición del Diccionario de la Lengua, la autoridad es: «Potestad, facultad. Poder que tiene una persona sobre otra que le está subordinada. Persona revestida de algún poder o mando.»[/blockquote]

Todos crecimos en un modelo de crianza autoritario. El «respeto a los mayores», la obediencia, «ser juiciosos», son valores que tenemos grabados a fuego en nuestro chip. Y aunque actualmente somos adultos que razonan, y sienten que no es el modelo adecuado, nuestro niño interior, que no fue respetado, sigue clamando por ganar un poco de lo que perdió.

De modo que, cuando nuestro hijo comienza a darse cuenta que es alguien-separado-de-nosotros, con sus propios deseos y opiniones, será inevitable que alguna vez -o muchas- estemos en desacuerdo. Y ahí nos sentiremos tentados a hacer valer nuestra «autoridad». Porque desde nuestra sombra, necesitamos «por una vez» hacer valer nuestro deseo, y sentir que ganamos.

Creo también, que esto mismo es la fuente de los típicos consejos nombrados más arriba; a todos nosotros nos «pasaron por arriba» cuando niños, así que ahora es algo que deseamos evitar a toda costa… aunque el «adversario» sea nuestro hijo.

Es necesario tener autoridad?

También sucede, que al ser criados en este modelo de crianza autoritario, no conocemos otra forma de relacionarnos que no sea a través del poder. (Y esto se nota también en cómo nos relacionamos con todo: el sistema de salud, la educación, la política, nuestro trabajo… pero eso sería para otro post, o un libro entero, je).

Por lo tanto, nuestro primer temor, al intentar despojarnos de los rasgos autoritarios, es que todo se vuelva un caos, una situación fuera de control.

Yo creo firmemente que, si logramos fluir en la autorregulación de todos, el establecimiento de una autoridad no es necesaria. Porque no hay nada que «controlar»; el individuo autorregulado reconoce sus límites y siempre buscará desarrollarse hacia el placer y la plenitud, suyos y de quienes lo rodean.

Pero claro, luchar contra nuestra sombra no es fácil, y ésta nos hace zancadillas muy seguido.

Frecuentemente, si analizamos la situación, veremos que lo que pasó, fue que sentimos necesario hacer valer nuestra superioridad cuando nos quedamos sin recursos para lograr ir hacia donde deseábamos.

Así que esto nos plantea dos posibilidades:

  1. Buscar más recursos, ser creativos, plantear las situaciones desde otro lugar, utilizando la empatía. La disciplina positiva ayuda mucho en este sentido;
  2. Intentar bucear en los motivos que nos empujan en esa situación. De verdad es necesario oponernos al deseo de nuestro hijo?

Se te ocurren otras posibilidades? Qué estrategias usás vos? Dejame un comentario! Y no te olvides de suscribirte al boletín de noticias…

 

 

 

3 Comments

  1. Hola, una reflexión muy necesaria! A mi me funciona muy bien lo de cuestionarme si es de verdad necesario negarle lo que sea que quiere en ese momento. La mayoría de las veces,resulta que es por que no tengo tiempo para acompañarlo a hacer o investigar algo que puede ser peligroso hacer solo. En esos casos, si puedo, le dedico el tiempo que haga falta. Si no puedo, se lo explico, mirándolo y conectando con su dolor, porque el NO duele. Después le ofrezco acompañarme a hacer lo que yo tenga que hacer o algo que pueda hacer solo. Generalmente funciona, es decir, percibe que soy sincera, que me encantaría poder darle lo que quiere pero que no puedo ahora. Es como magia, si yo conecto de verdad, él no se enfada, me entiende, y coopera. Lo que no es tan fácil es darme cuenta siempre de que tengo esta alternativa, a veces es demasiado tarde para evitar la explosión de su frustración. En estos casos, pedir perdón, volver a conectar y acompañarlo. Con la práctica voy mejorando, él es un gran maestro.

    1. Qué preciosa tu experiencia Mariana! Gracias por compartirla!

  2. […] “Realmente es necesario que yo lo limite en esto? O es que quiero hacer sentir mi autoridad como […]

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